lunes, 7 de marzo de 2016

CLARISA ESMERALDA RAMOS VILLATORO


DIALOGOS DE SABERES:

De la mayéutica, atribuida a Sócrates, cuyo origen se asimila a la palabra “parto” se dice que es el arte de llegar a la verdad por medio de poner en duda lo sabido, interrogarse hasta desentrañar “desde adentro” los prejuicios y alcanzar la lucidez sobre un tema específico. El rol del maestro no es solo hacer las preguntas sino el de conducir a una verdad que se supone, es conocida por él. En este sentido, el dialogo socrático, implica un maestro sabedor y unos alumnos que precisan llegar al saber (Popper, 1972).

Lo interesante en la mayéutica es la producción en el proceso de aquello que los griegos llamaban “aporía“, momento de confusión e incomodidad. En el presente documento hemos querido relacionar la aporía con el dialogo de ignorancias, es decir con esa confusión e incomodidad muchas veces oculta, resultado de no poner todos los desconocimientos sobre la mesa de diálogo; o de dar por sabidos significados y sentidos que a la postre, resultan imposibilitando la acción pedagógica democrática (Gortari de, 1988).

El dialogo de saberes es un cómo hacer surgido de la educación para la democracia, que facilitó el reconocimiento de que todos los seres humanos tienen un saber para compartir, por lo cual el camino pedagógico consiste en tender un escenario propicio para que esos saberes entren en conversación en pie de igualdad. En la literatura al respecto puede leerse que el dialogo de saberes implica una relación horizontal, que rompe con la educación “bancarizada” de la cual nos hablara Freire (Freyre, 2005). De ella esperamos que las relaciones de poder entre sabedores y no sabedores se rompan, y surja de allí una práctica democrática y el reconocimiento de la otredad (Fals Borda, 1988).

El dialogo de saberes iguala a los sujetos al reconocerles a cada quien su carácter de interlocutor válido; el otro u otra es su par en todo sentido, por tanto, todo cuanto se diga merece el respeto de la otredad aun cuando no lo comparta; cada quien entiende que sabe cosas distintas de las que están mutuamente dispuestos a aprender. El otro u otra, su diferente, es un interlocutor válido, y esa validez se da porque ambos se saben sujetos de derechos. Si de veras dialogan, habrán aprendido algo nuevo aunque no sea necesariamente lo mismo.

Es decir, el dialogo de saberes ha facilitado el reconocimiento de sujetos híbridos, polifónicos, con identidades diversas; ha abierto el camino para que pudieran expresarse sentidos políticos tan caros a la democracia como es el reconocimiento de nuestra condición de países pluriétnicos y multiculturales.

Desde los saberes formales, el dialogo de saberes ha permitido entender que el saber académico es tan válido como el saber empírico o experiencial, con lo cual la tradicional relación maestro/a – alumno/a debería ser interpelada hacia una búsqueda de correspondencias en la desigualdad. Es decir el dialogo de saberes no niega la asimetría de lo sabido, solo niega que se traten en forma asimétrica los sujetos intervinientes en el mismo. Niega, o trata de hacerlo, el uso del poder de unos que saben sobre otros que ignoran.

El diálogo de saberes en democracia debería ser contagioso, deberíamos querer ejercer nuestra condición ciudadana bajo esta metodología (aunque me gustaría más hablar de disposición), y estar dispuestos/as a crecer en saberes con los interlocutores sociales. El dialogo de saberes entonces tendría que ser transformador de la práctica individual y colectiva de quien lo practica como ejercicio político volitivo.

Las dificultades para el diálogo de saberes:

El diálogo de saberes se proyecta entonces como un instrumento prometedor, que no obstante, planteado como lo hemos hecho aquí, supone unas condiciones ideales de disposición, reflexión, motivaciones psicológicas, culturales, ambientes y tiempos  propicios, etc. Es decir condiciones que en escenarios cotidianos de intercambios de lo social, ambiental, económico, político y cultural, suelen carecer del espacio/tiempo necesarios para desarrollarse en este camino que nos lleve a la felicidad. La construcción democrática no es un dialogo de ángeles dispuestos sino de seres humanos atravesados por una cultura dominante, por una sociedad patriarcal, autoritaria, que banaliza lo que es verdaderamente importante y ensalza lo trivial.

Nuestro tiempo espacio de hoy, está compuesto en realidad por varios niveles simultáneos, uno de los cuales nos es impuesto por los medios de comunicación. Información virtual, subliminal, invisible de tanto repetirse en pequeñas píldoras diarias. Esos medios detrás de los cuales se mueven potentes intereses, nos median para pensar quienes son los buenos y los malos, por lo que nuestras ignorancias suelen crecer, facilitándonos el dialogo sobre lo que ignoramos y alejándonos de aquellos que nos amplíen los saberes propios. Madres amorosas repelen a sus hijos como si fueran peste si se enteran que pertenecen a los malos: léase homosexuales, lesbianas. Las culturas dominantes y los medios nos dijeron por un tiempo que no debíamos saludar de mano ni a nuestra propia familia o amigos porque podían portar una peligrosa pandemia que a la postre resultó ser un invento para vender un medicamento y un jabón de manos, que por cierto, tampoco curaba el susodicho virus (Global Rresearch.ca, 2010).

En la investigación acción participativa (IAP) el diálogo de saberes entre campesinos-campesinas y científicos constituye un aprendizaje mutuo. Este busca promover la construcción social del conocimiento mediante el intercambio de ideas, sentires, imágenes, creencias, nociones, conceptos, prácticas, historias, deseos, vivencias y emociones para alcanzar la comprensión común y la plenitud de la vida. La premisa de fondo es que – una persona o un sistema de conocimiento – no puede saberlo todo respecto a algo, pues, si hay una característica intrínseca al conocimiento es su inconmensurabilidad. Una manera de complementar los deseos de búsqueda de significado y sentido para seguir actuando en la vida es interrogándose y desentrañando ideas desde nuestras propias categorías, entender un tema o asunto específico que lleve por sendas intransitadas, e impulse sinergías entre diferentes saberes.

El diálogo ocurre cuando entre los sujetos de conocimiento se crea un escenario propicio para quienes quieren conocer un tema. Los interlocutores entran en una conversación que rompe las ataduras de poder entre quien supuestamente sabe y quien no sabe. Esta dicotomía inhibe la reflexión y suprime el entendimiento conjunto lo cual perpetua el autoritarismo.

Tres equipos de apoyo metodológico indispensables en el Diálogo:   La realización del diálogo de saberes requiere un eficiente y ágil esfuerzo de un conjunto de personas con roles diferenciados: un equipo compuesto de la coordinación, facilitadores y videastas.

  1. La Coordinación
  2. Equipo de facilitación del diálogo
  3. Equipo de Videastas
  
COMENTARIOS:

En esta vía, el diálogo de saberes es un marco pedagógico ideal para construir sentidos con otros y otras que son diferentes, que poseen un saber, miradas y prácticas distintos. Políticamente se trata de un instrumento educativo muy sugerente en tanto presupone una serie de elementos cruciales para construirse en democracia:
El diálogo de saberes fomenta la solidaridad, la generosidad de intercambiar sentidos en un proceso, es conocer a las personas con sus diversas etnias e ideas, lo cual nos permitirá entendernos de una mejor manera a los demás en sus propios términos.

Referencia  Bibliográficas

 Boisier, S. (2003). ¿Y si el desarrollo fuera una emergencia sistémica? Reforma y Democracia (27), 24. 

Dialogo_de_Saberes

Fals Borda, O. (1988). Participación popular, retos del futuro. (O. Fals Borda, Ed.) Boogotá: Procesos Editoriales, ICFES.

Freyre, P. (2005). Pedagogía del oprimido (2 ed.). (J. Mellado, Trad.) Mexico: Siglo XXI. GlobalRresearch.ca. (11 de January de 2010). globalresearch.ca. Recuperado el 1 de Noviembre de 2010, de http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=16880

Gortari de, E. (1988). Diccionario de la lógica. Mexico, DF: Plaza y Valdés.

Hawley, J. (2000). Divine aporias: postmodern conversations about the other. (E. J.C.Hawley, Ed.) Lewigsburg: BUcknell University Press.

Popper, K. (1972). Conjeturas y refutaciones: el desarrollo del conocimiento científico. (N. Miguez, Trad.) Barcelona: Paidos Iberica.

Restrepo, G., Velasco, A., & Alvarez, R. (2004). Poligrafía social. Cuadernos de Trabajo (8), 32.

Villacañas Berlanga, J. (1999). Res pública: los fundamentos normativos de la política. Akal.






2 comentarios:

  1. Diálogo de saberes una excelente herramienta de reconocimiento de los saberes especialmente de cumunitario quien desde su práctica cotidiana a desarrollado mecanismos de supervivencia que han sido transferidos de generación en generación y que hoy en asociación a los saberes cientificos van teniendo credibilidad y soporte. La interacción de estos actores fortalece las relaciones sociales y permiten a ambos proyectarse a través de lo que saben por una mejor sociedad.

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